Sanciones Tributarias

02/10/2018

En lo que a la recaudación tributaria se refiere, las estadísticas hablan por sí solas. En los últimos años los ingresos tributarios a favor de la Hacienda Pública se han visto incrementados considerablemente, así en el ejercicio 2017 ascendieron a 193.951,00 millones de euros, un 4,1% más que en 2016 debido a la evolución de las bases imponibles y al resultado de las declaraciones anuales del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades.

Pero éstas no serían las únicas fuentes de ingresos de la Agencia Tributaria. Las medidas contra el fraude, la automatización y las nuevas tecnologías han sido algunos de los instrumentos clave en su labor inspectora y recaudadora, siendo de 200.000,00 euros por contribuyente la media recaudada por inspección.

Con estas cifras, conviene recordar cuáles son efectivamente las consecuencias económicas ante el incumplimiento de las obligaciones tributarias. La Ley General Tributaria recoge las sanciones e infracciones distinguiendo si se trata de incumplimiento de la obligación tributaria o si se trata de una presentación fuera de plazo o extemporánea.

De este modo, la Ley distingue los siguientes tipos de sanciones:

•  Sanciones tributarias leves. Cuando la cantidad dejada de ingresar no supere los 3.000 euros. Si es superior a esa cantidad, cuando no exista ocultación. La sanción será del 50% sobre la base de la sanción.

•  Sanciones tributarias graves. Cuando la base de la sanción (cantidad no ingresada) sea superior a 3.000 euros y exista ocultación. También cuando haya incorrecciones en la contabilidad, se hayan usado facturas o justificantes falsos o falseados. La sanción oscilará entre el 50% y el 100% sobre la base de la sanción.

•  Sanciones tributarias muy graves. Suponen entre el 100% y el 150% de la base de la sanción, normalmente cuando se utilizan medios fraudulentos y dejar de ingresar retenciones o ingresos a cuenta que representen más del 50% del importe de la base de la sanción.

Cuando el contribuyente cumple con sus obligaciones tributarias, pero lo hace fuera del plazo establecido para ello, la Ley contempla los siguientes recargos:

•  Recargo del 5% de la cantidad ingresada si se ingresa la deuda dentro de los 3 meses siguientes al término del plazo de la declaración.
•  Recargo del 10% de la cantidad ingresada si se ingresa el importe debido entre los 3 y 6 meses siguientes al término del plazo de la declaración.
•  Recargo del 15% de la cantidad ingresada si se ingresa la deuda entre los 6 y 12 meses siguientes al término del plazo de la declaración.
•  Recargo del 20% si el ingreso se produce cuando ya hayan transcurrido los 12 meses siguientes al término del plazo legal de la liquidación. Además, Hacienda ya podrá cargar legalmente interés de demora a partir de estos 12 meses.

Uno de los principios del derecho indica que el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento. Por este motivo, y en vista del carácter taxativo de los órganos de inspección y recaudación, conviene asesorarse bien sobre las obligaciones fiscales como contribuyente y las consecuencias de su incumplimiento, para estar “en paz” con el Fisco.

Desde AUDRIA ofrecemos asesoramiento constante a particulares, autónomos y empresas, intermediando entre estos y los órganos de la Agencia Tributaria, siendo conscientes de lo importante que es para nuestros clientes la tranquilidad de estar al corriente

Archivado en: Artículos